¿Qué es el estrés crónico y cómo nos puede afectar?
Después de explicaros por qué me siento como una hormiga zombi, ahora es el momento de explicaros de una manera más formal… qué es el estrés crónico y qué repercusiones puede tener en nuestra mente, cuerpo y a nivel anímico.
Después de esta introducción más teórica, os contaré cómo me afectó y los cambios que voy a introducir en mi vida. Estos cambios son los propios cambios que trabajo con mis clientes y veo que funcionan.
¿Qué es el estrés crónico?
El estrés crónico es un estado de activación fisiológica y psicológica sostenida en el tiempo. No es el estrés puntual que aparece ante una amenaza concreta y desaparece cuando la situación se resuelve. Es un estrés que no se apaga (distrés) y por ello no deja lugar para que la persona pueda recuperarse, por lo que es muy dañino para la salud. Cuando te quieres dar cuenta, es cuando empiezas a tener síntomas somáticos, porque solemos pensar que podemos con todo.

¿Qué ocurre realmente?
El estrés crónico aparece en la persona que está viviendo una situación estresante que se alarga en el tiempo. La ansiedad anticipatoria hace que te preocupes por todo lo que puede ocurrir. Hace que se vea como una amenaza lo que no ha ocurrido. Cuando percibimos una amenaza, el cuerpo activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal y libera cortisol y adrenalina. Esto es adaptativo a corto plazo: nos prepara para actuar.
El problema aparece cuando:
- La amenaza no desaparece (o la percibimos constantemente).
- El cerebro interpreta muchas situaciones como peligrosas.
- No hay recuperación física ni emocional.
Entonces el sistema nervioso simpático queda “encendido” de forma sostenida.
Y lo principal, y más importante, que tenemos que tener en cuenta es, que lo mental y lo anímico se materializa en lo físico (refiriéndome con lo físico, a nuestras estructuras orgánicas). Y es que tanto nuestros pensamientos como nuestras emociones pueden, en estos casos, percibir la realidad de diferentes maneras. Y esta percepción, es lo que hace que nuestro cuerpo reaccione de una manera u otra. Y es, a su vez, esta reacción corporal la que funcionará como si hubiera un estresor, o no, delante de nosotros.
¿Qué ocurre a nivel psicológico?
El estrés crónico suele implicar:
- Sensación constante de presión.
- Dificultad para desconectar.
- Pensamientos rumiantes.
- Hipervigilancia.
- Sensación de que “algo va a salir mal”.
- Tendencia al aislamiento.
- Falta de ilusión y compromiso.
Es vivir en estado de amenaza continua, aunque objetivamente no haya peligro inmediato.
¿Qué ocurre a nivel anímico?
El cerebro en estrés crónico puede sentir:
- Apatía.
- Irritabilidad.
- Tristeza sin causa clara.
- Sensación de vacío.
- Falta de motivación.
- Sensación de que “no disfrutas como antes”.
- Puedes creer sentirte bien y que tu cuerpo lo exprese de otra manera. (Somatización).
Es una falta de interés y desconexión con la vida.
¿Qué ocurre a nivel físico?
En el estrés crónico el cortisol se mantiene elevado durante semanas o meses:
- Se debilita el sistema inmunológico.
- Agotamiento.
- Aparecen problemas digestivos.
- Aumenta la inflamación.
- Se altera el sueño o insomnio.
- Puede contribuir a hipertensión y problemas cardiovasculares.
- Se afecta la memoria y la concentración.
- Aparecen dolores musculares.
El cuerpo está diseñado para picos de estrés, no para estrés permanente.
En el artículo «Síntomas estrés: 4 aspectos a trabajar para disminuirlos», os hablo de las causas, de las señales que nos están avisando de que lo estamos sufriendo, cómo disminuirlo y cómo nos afecta la somatización.
Muchas personas, que sienten estrés crónico, toman ansiolíticos o antidepresivos, pero esto solo calmará los síntomas, pero no hará que desaparezcan.
Desde mi humilde opinión, creo que, desde medicina general, se recetan muchos ansiolíticos que no son necesarios para las personas. Lo único que se consigue es alargar la enfermedad y, muchas veces, crear adicción, además de otros problemas secundarios.
Pienso que lo lógico sería, trabajar a nivel psicológico antes de mandar medicación. Pero claro, para eso hay que reforzar, no solo la sección de psicología del sistema sanitario público, sino también el sistema sanitario público en sí.
Lo más importante, en estos casos, es encontrar la raíz del problema, el origen de la enfermedad (etiología), para poder encontrar una solución. Es en este momento, cuando has de contactar con una profesional que trabaje con estrés y ansiedad. Y quiero que seáis conscientes de que no vale cualquier profesional para todos. Buscar psicólogos con los que encontréis feeling, sintáis que os sentís bien y que os puede motivar a un cambio.
Os ánimo a que no os conforméis con vivir en este estado. La vida se ve más gris desde aquí.
¡Intentemos sacarle todos los colores!
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