Reflujo Laringofaríngeo: el reflujo más desconocido.

Reflujo laringofaríngeo (RLF)

De este reflujo casi ni se habla. El reflujo laringofaríngeo se llama también de vías aéreas o respiratorio. Según el Dr. Adalberto Pacheco (especialista en neumología), el ácido gástrico puede ascender como líquido o como aerosoles. Los aerosoles se definen como un grupo de partículas microscópicas, sólidas o líquidas, que se encuentran en suspensión en el aire.

De esta forma no solo llegan al esófago, sino que siguen su camino hacía el aparato respiratorio superior e inferior: garganta o faringe, que conecta la nariz y la boca por arriba, con la laringe y con la entrada del esófago por abajo, y también va hacia los pulmones.

Por eso me daba tos. Me han pasado más cosas a nivel pulmonar pero no tengo claro que tenga relación, aunque pudiera tenerla.

Reflujo laringofaríngeo

A veces, el «moco» que tenía en la garganta desaparecía y se quedaba como un vacío que me resecaba la garganta y me la irritaba, entonces es cuando podía darme una tos seca que no podía controlar, y me costaba mucho parar. Con la llorera oportuna que se creaba, delante de toda la gente en un bar, con amigas nuevas a las que quería impresionar.

Alguna vez, tuve que hablar muy bajo porque si no se activaba esa tos, por la irritación, o optaba por una solución más simple, dejaba de hablar. Decía que estaba afónica y ya está.

Este reflujo laringofaríngeo no siempre da el ardor típico y tampoco deja daños que se puedan ver con la endoscopia digestiva. Lo cual suele rallar bastante a los médicos especialistas.

La laringe es extremadamente sensible; pequeñas cantidades de ácido o incluso reflujo no ácido pueden irritarla. De esta manera se puede crear la hipersensibilidad laríngea. Esta se puede dar tras una irritación inicial (viral, reflujo leve, estrés prolongado), el sistema nervioso local queda hiperreactivo. De esta manera, el nervio laríngeo superior se vuelve más sensible y se activa la sensación de cuerpo extraño aunque no haya estímulo real importante.

Es un fenómeno neurosensorial.

Al final, el estrés es un modulador, no el origen.

reflujo laringofaríngeo

Lo más curioso, es que hablé con 4 o 5 gastroenterólogos y ninguno me dijo, en ningún momento, que podría ser reflujo laringofaríngeo (RLF). Tuve que ser yo, buscando información y transmitiéndosela a mi gastroenterólogo, quien abriera esa puerta y empezaran a mirar tras ella. Y la verdad, es que no entiendo el por qué. No sé si no hay muchos estudios sobre ello, o que este tema lo tratan mas los neumólogos.

Lo más importante, que es lo que no atañe aquí, es entender por qué el estrés influye tanto en todas las enfermedades que se derivan del estrés crónico.

¿Cómo puede influir el estrés?

Cuando hablamos de estrés crónico, hay varios mecanismos que pueden relacionarlo con el Reflujo Gastroesofágico y Laringofaríngeo:

  1. Aumento de la producción ácida: El estrés crónico puede estimular la liberación de hormonas como el cortisol y la adrenalina, que a su vez pueden aumentar la secreción de ácido en el estómago. Esto eleva el riesgo de que el ácido suba al esófago.
  2. Alteración de la motilidad gastrointestinal: El estrés puede ralentizar el vaciado gástrico o provocar contracciones esofágicas anormales, facilitando que el ácido permanezca más tiempo en el esófago.
  3. Cambios en el esfínter esofágico inferior (EEI): La tensión nerviosa prolongada puede afectar la función del EEI, haciendo que se relaje con más facilidad y permita el reflujo.
  4. Sensibilidad aumentada: Bajo estrés crónico, las terminaciones nerviosas en el esófago pueden volverse más sensibles, lo que hace que síntomas leves se perciban con mayor intensidad.
  5. Estilo de vida asociado al estrés: El estrés suele asociarse con malos hábitos como comer rápido, alimentos irritantes, café, alcohol o fumar, todos factores que empeoran el Reflujo Gastroesofágico y Laringofaríngeo.

En resumen, el estrés crónico no solo puede agravar el reflujo, sino que también puede aumentar la percepción del malestar, haciendo que los síntomas sean más intensos aunque el daño físico sea leve. En la mayoría de los casos, se puede controlar el malestar que produce la enfermedad por reflujo gastroesofágico con cambios en el estilo de vida y medicamentos. En otros, se podría necesitar una cirugía para aliviar los síntomas.

Hay que tener en cuenta que el reflujo es uno de los síntomas físicos, pero para dejar de estar estresad@ cuando no es necesario, hay que mirar mucho más allá de un síntoma, de algo físico. Hay que entrar, también, a mirar en lo que sucede a nivel mental y anímico.

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Psicóloga online

Estrella Mediero. Psicóloga con orientación cognitivo-conductual, especializada en ansiedad, regulación emocional y procesos de adaptación personal.

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